Quién Soy

Nací un domingo de Mayo en Zaragoza, una milenaria ciudad, en la que confluyen tres ríos que han dado de beber a florecientes culturas como la romana, judía, musulmana y cristiana.

De mi feliz infancia, en la que estuve siempre bien rodeado y querido por mi familia- y lo sigo estando – recuerdo que quería ser bueno.

En mi juventud, un sueño me acompañaba regularmente: un libro bien encuadernado y antiguo del que podía leer algunos fragmentos, pero que al despertar no era capaz de recordarlos.

Algo me decía que ese sueño era importante y me dije mi mismo que un día sería capaz de descifrar el contenido de ese misterioso libro.

Ese camino iniciado de búsqueda, a veces consciente y otras no, me llevó a practicar la meditación, la caligrafía. También descubrí la pasión por la lectura; libros que despertaban mi imaginación, desde biografías de sabios de la antigüedad, pasando por las grandes civilizaciones y la historia de la pintura, hasta incluso los minerales, la papiroflexia y la magia.

Más adelante, acabé mis estudios de Ingeniería Eléctrica lo que me procuró junto con el chapurreo de varios idiomas el acceso al mundo laboral.

En esa, ahora lejana época, también cimenté las amistades que me habrán de acompañar hasta el día de hoy.

Durante los siguientes 20 años, otros tantos periplos surcaron mi vida. Así en lo laboral tuve la fortuna de practicar lo aprendido y desarrollar mis capacidades; de viajar por muchos países, de conocer personas de diferentes culturas. Buscaba el trabajo ideal, pero no lo conseguí. Sin embargo, aprendí sobre las empresas y sus intereses.

En lo personal como un reflejo de lo anterior, conocí la felicidad y la desilusión, la tristeza y la alegría. Tampoco encontré la pareja perfecta. Lo más importante es que siempre me acompaño el entusiasmo y el apoyo de mis seres queridos. Eso si, seguí leyendo cientos de libros e hice miles de fotos buscando aquella que resultara ser igualmente maravillosa.

Al final el libro de los sueños cayó en el olvido.

Todo ese cúmulo de experiencias no digeridas confluyó como los tres ríos en una profunda crisis personal, laboral y de salud.

Estando en el hospital, el libro de mis sueños emergió de nuevo. Esta vez con fuerza y pude leer algunas páginas que resultaron ser un bálsamo y la llave para abrir un nuevo capítulo en mi vida.

Dejé de ser viajero y me convertí en peregrino, hice voluntariado en países desfavorecidos, y sobre todo medité. Aprendí dos cosas: a conocerme a mi mismo y a mirar al corazón de las personas. Ambas me llevaron a descubrir el talento y la vocación y a saber cómo compartirlos en mi actividad diaria.

Hoy en día sé que el libro de mis sueños está escrito con tinta negra y roja y en su portada aparecen unas letras de una hermosa caligrafía color esmeralda.